Buscar este blog

viernes, 20 de enero de 2012

Que roña suerte!

Todo empezó una mañana en la que Mona y mi media naranja fueron a caminar a la playa, cuando recibí la llamada “Oye que crees? Recogí un perrito!”
Para cuando llegue a casa, hay estaba, un saco de huesos sin pelo, con una pata quebrada y lleno de lagañas. Que miserable imagen.


Se supone que el muchachito lagañoso seria dado en adopción en cuanto sanara su roña, y le amputarían la patrulla izquierda ya que no la podía apoyar para caminar y para nada. Pero nadie contaba con la astucia perruna de lagañas, ya que no solo sano de las lagañas, y la roña, sino que la patilla le sano por arte de magia. En el proceso logro meterse a lo más profundo de mi corazón, así que me resulto imposible desprenderme de esa cosilla con lagañas.


Como ya era de la familia, necesitaba un nombre decente así que se llama Moncho. (Explicaría el por qué de su nombre pero la verdad me da flojera, así que en otra ocasión) Resulto que Moncho desde que llego a nuestras vidas  a la edad de 2 meses aprox, siempre tuvo un carácter muy particular, aaah porque serán perros pero todos tienen su personalidad o más bien perronalidad. Este niño es una mescla de Animal de los Muppets con el Demonio de Tasmania, incluyendo sonidos. Es peligroso dejarlo solo dentro de la casa porque podría tirar, morder, y desparecer todo lo que este a su alcance.


 Nuestro juego favorito es, te quito la chancla, me echó a correr y tú me alcanzas, para después morderte las piernas. Me resulta imposible corregirlo porque me gruñe como diciendo, “déjame en paz yo hago lo que se me da la gana y si sigues te muerdo otra vez ñañañañaña”, lo que me resulta comiquísimo, pero no siempre es así, tiene sus lapsos esporádicos de ternura, pero solo si se le antoja, lo que es muy rara vez te dará un beso con su lengüita, el mas bien prefiere los besitos de esquimal, esos que se dan con la nariz en la mejilla y te deja lleno de mocos. Es un hipócrita porque cada vez que estamos con gente es una ternurita, no lo tomo personal, porque sé que soy la única con la que realmente puede ser el mismo, un loco endemoniado (o más bien soy su barquito).


A pesar de todas sus locuras y mordidas, lo amo y sé que él es feliz y que también me ama, porque lo veo en sus ojos. Nuestro amor es “amor apache” ese que se da a catorrazos pero con arto amor.
Con todo esto no me resta más que darle las gracias a los hijos de la chingada que lo mandaron a la calle, a Mona y mi half Orange por tomar otro rumbo para regresar a casa y encontrar a Monchito tomando agua de un charco, sin ellos no sería posible nuestra felicidad infinita.

Ahora un año mas tarde esta el la hermosa imagen.


6 comentarios:

  1. es un preciosa guerrero mi roñas jejeje te amo mochivais.

    ResponderEliminar
  2. Gran historia, pero más la de su corazón por ayudarlo! que alegría que se haya encontrado con seres humanosssssssss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Continua siendo un loco hermoso ahora a sus 3 añitos de edad, tengo la sensacion de que en su otra vida fue un gato, por eso de que cuando se le antoja es cariñoso, igual lo amo.

      Eliminar
  3. Y la banda subió a 5 perros y 4 gatos...

    ResponderEliminar