Estaba yo un en uno de esos días relajados en el trabajo absorta en la lectura de un libro, cuando en una cambio de página escucha a un par de cubículos del mío, la conversación de dos de mis compañeros, estaban platicando de sus mascotas y del cómo se acomodaban para dormir porque los peludos canes se dormían en sus camas y no paraban de moverse durante la noche, así que me resulto cómico y seguí escuchando muy a hurtadillas. Para mi gran sorpresa uno de estos individuos le comento al otro idiota, que él tenía ganas de un perro Doberman, (esos que son enormes y negrotes con ojos de no te metas conmigo, pero que al fin de cuentas son canes y ladran) llamare a estos idiotas como, el idiota de lentes y el idiota del suéter. El idiota de lentes empezó a comentar que es mejor tener un perro de “raza” y con pedigrí (el único pedigrí que yo conozco es el que venden en las tiendas en forma de croquetas) y que aunque son caros obtendrás la garantía de que estas adquiriendo “algo” que vale la pena y que sabrás como será su carácter y no te llevaras ninguna sorpresa.
(Sonido de disco rayado por una aguja de consola de los 80´s) Pero de que chingados estaba hablando estos re jijos de la chingada. En mi cabeza retumbaban las palabras “raza, pedigrí, garantía, adquiriendo algo que vale la pena”, por un momento creí estar alucinando con perros y tal vez la conversación se trataba de una plancha, aspiradora u otro artículo para el hogar, pero todo se confirmó cuando el idiota del suéter dijo que él conocía un veterinario que VENDIA cachorros con todo y pedigrí y que si eran de “raza pura” porque también se dedicaba a criarlos, aaah eso sí, el más baratito esta en $3000 pesos.
Hasta ese punto de la conversación yo ya veía de color azul del pinche coraje, aquí viene mi parte intensa: es un animal que respira, siente y ama, muy a lo pendejo eso sí. Como es posible que en pleno siglo 21, exista gente tan estúpida, un título universitario no te quita la ignorancia, hay miles de perros y gatos en las calles abandonados algunos de “raza” otros tantos de surtido rico, todos con el mismo sufrimiento, todos con hambre. Porque como ese par de idiotas hay mucha gente que prefiere pagar excesiva sumas de dinero por un perro confeccionado a través de los años por los humanos, causándole enfermedades mortales, y no bastándole el jugar a ser máximo creador de los canes y dándoles en la madre con sus salud, si no que los venden a un precio excesivo. Con esos $3000 pesitos se puede hacer mucho por uno de la calle o por varios, también se puede donar a una asociación sin fines de lucro, todo es cuestión de querer ayudar y no chingar. A esos idiotas como a mucha gente no le importa el alto índice de perros abandonados y creen que tanto yo como muchos exageramos, pero solo basta salir a las calles para ver el gran número de desgraciades canina.
Hace poco me llamaron fanática y extremista, solo por estar en contra de la cruza de perros y apoyar la esterilización, bueno yo lo llamaría tener conciencia, no niego que soy un tanto intensa en cuanto a defender mis convicciones. Soy loca porque amo a mis 3 peludos, con sus “razas” tuti frutti , y tal vez por un perro ajeno, sea de “raza pura” o surtido rico, sea conocido o desconocido voy a perder amistades, bueno eso suele pasar, pero seguiré “intensa, loca, fanática y extremista” Pero no ignorante.
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domingo, 29 de enero de 2012
viernes, 20 de enero de 2012
Que roña suerte!
Todo empezó una mañana en la que Mona y mi media naranja fueron a caminar a la playa, cuando recibí la llamada “Oye que crees? Recogí un perrito!”
Para cuando llegue a casa, hay estaba, un saco de huesos sin pelo, con una pata quebrada y lleno de lagañas. Que miserable imagen.
Se supone que el muchachito lagañoso seria dado en adopción en cuanto sanara su roña, y le amputarían la patrulla izquierda ya que no la podía apoyar para caminar y para nada. Pero nadie contaba con la astucia perruna de lagañas, ya que no solo sano de las lagañas, y la roña, sino que la patilla le sano por arte de magia. En el proceso logro meterse a lo más profundo de mi corazón, así que me resulto imposible desprenderme de esa cosilla con lagañas.
Como ya era de la familia, necesitaba un nombre decente así que se llama Moncho. (Explicaría el por qué de su nombre pero la verdad me da flojera, así que en otra ocasión) Resulto que Moncho desde que llego a nuestras vidas a la edad de 2 meses aprox, siempre tuvo un carácter muy particular, aaah porque serán perros pero todos tienen su personalidad o más bien perronalidad. Este niño es una mescla de Animal de los Muppets con el Demonio de Tasmania, incluyendo sonidos. Es peligroso dejarlo solo dentro de la casa porque podría tirar, morder, y desparecer todo lo que este a su alcance.
Nuestro juego favorito es, te quito la chancla, me echó a correr y tú me alcanzas, para después morderte las piernas. Me resulta imposible corregirlo porque me gruñe como diciendo, “déjame en paz yo hago lo que se me da la gana y si sigues te muerdo otra vez ñañañañaña”, lo que me resulta comiquísimo, pero no siempre es así, tiene sus lapsos esporádicos de ternura, pero solo si se le antoja, lo que es muy rara vez te dará un beso con su lengüita, el mas bien prefiere los besitos de esquimal, esos que se dan con la nariz en la mejilla y te deja lleno de mocos. Es un hipócrita porque cada vez que estamos con gente es una ternurita, no lo tomo personal, porque sé que soy la única con la que realmente puede ser el mismo, un loco endemoniado (o más bien soy su barquito).
A pesar de todas sus locuras y mordidas, lo amo y sé que él es feliz y que también me ama, porque lo veo en sus ojos. Nuestro amor es “amor apache” ese que se da a catorrazos pero con arto amor.
Con todo esto no me resta más que darle las gracias a los hijos de la chingada que lo mandaron a la calle, a Mona y mi half Orange por tomar otro rumbo para regresar a casa y encontrar a Monchito tomando agua de un charco, sin ellos no sería posible nuestra felicidad infinita.
Ahora un año mas tarde esta el la hermosa imagen.
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